
"Me voy con menos de lo que vine". Así ha resumido Francisco Camps su periplo al frente de la Generalitat valenciana durante el que las sospechas de corrupción y de financiación ilegal del PP han oscurecido su mandato. Pero de los trajes, comisiones ilegales, recalificaciones… nada de nada. Las razones que Camps ha esgrimido -y que han forzado su dimisión- son otras, y todas ellas enmarcadas en una supuesta campaña orquestada en su contra.
Escuchándole parece que no hay razones para atcarle porque ha asegurado que "no podrán demostrar nada porque no hay nada". Lo curioso es que, si no hay nada, no se entiende por qué horas antes dos de los acusados en la misma causa, el exvicepresidente del Consell Víctor Campos y el exjefe de gabinete de la Conselleria de Turismo Rafael Betore, habían presentado el escrito de conformidad con la acusación. Con tanto cambio de versión, dos de los imputados se han declarado culpables, y otros dos inocentes.
De hecho ahora Camps se considera una especie de mártir de la causa popular hasta el punto de que ha llegado a apuntar que "ofrece su sacrificio para que Rajoy sea presidente del Gobierno".




